El Chicago Maroon informó el 23 de agosto de que todas las secuencias del Núcleo de Ciencias Sociales de la Universidad de Chicago se impartirán como cursos "analógicos" desde este otoño. La tecnología queda prohibida en general en el aula, los estudiantes leen los textos en papel y los discuten sin dispositivos, y se prohíbe la escritura asistida por IA, tanto para el alumnado como para el profesorado. También se prohíbe la calificación asistida por IA, salvo que el docente la valide cuidadosamente frente a una corrección humana. La directriz llegó en un memorando de Jenny Trinitapoli, responsable de la División Colegiada de Ciencias Sociales, redactado en consulta con los coordinadores de secuencia y el profesorado, que recoge un "consenso firme… de que nuestras secuencias se entienden mejor como un entorno pedagógico sin IA" y el objetivo de equipar primero a los estudiantes para "leer, escribir y pensar sin depender de la IA". Hasta ahora la política quedaba en manos de cada docente. El memorando cita un informe de 2025 del Grupo de Trabajo sobre Inteligencia Artificial y Educación de la universidad que subraya "la centralidad del compromiso humano, la interacción humana y la pericia humana". Hay salidas: los profesores pueden solicitar una experimentación reflexiva con IA o reservar el uso de dispositivos para fines concretos, como examinar conjuntos de datos o comprobar citas en recursos de biblioteca. Sigue a la facultad de Derecho de la propia universidad, que en julio vetó portátiles, tabletas y teléfonos en todas las clases troncales de primer año.