Un estudio de la NYU y la Universidad de Texas publicado el miércoles compara nueve modelos punteros con escritura humana. Los nueve usan combinaciones de palabras más raras que las personas, un rasgo que ralentiza la lectura. Los autores apuntan al entrenamiento que premia respuestas densas, y Claude Opus 5.5 resultó más legible que Opus 5.