La empresa de software de recursos humanos Rippling iba camino de destinar el 40% de todo su presupuesto de plantilla de ingeniería a tokens de IA, con una factura que crecía un 80% mes a mes a comienzos de 2026 entre Cursor, OpenAI y Anthropic. Una revisión interna halló que entre el 10% y el 15% de los empleados generaba el 60% del gasto, y que un solo ingeniero acumulaba 50.000 dólares al mes. Rippling construyó AI Spend Console, que sigue el coste por persona y por equipo, lo contrasta con resultados como pull requests y revisiones de código, y encamina las peticiones hacia modelos más baratos mediante una pasarela interna. El gasto en tokens bajó del 40% del presupuesto de plantilla al 15%: julio costó el 37% de lo que costó abril con un volumen similar, unos 600.000 millones de tokens. Ahora Rippling vende la herramienta a otras empresas.