La Policía Británica del Transporte realizó el martes su primer despliegue de reconocimiento facial dentro de una estación del metro de Londres, en Victoria. Las cámaras escanean el rostro de todas las personas que atraviesan una zona señalizada y lo comparan con una lista de vigilancia elaborada para ese despliegue concreto; cuando el sistema señala una posible coincidencia, un agente revisa la alerta y decide si se acerca. Las imágenes que no coinciden se borran de inmediato y no se almacenan. El cuerpo lleva desde el 11 de febrero con esta prueba en las grandes estaciones ferroviarias y ahora la ha prolongado hasta noviembre, alternando entre estaciones del metro y de Network Rail. El objetivo declarado es localizar a personas buscadas por delitos graves y medir tanto la eficacia de la tecnología como la reacción del público.